Rostros, santos y máscaras invernales
Entre diciembre y febrero, las máscaras irrumpen con gestos desmesurados, cejas talladas agresivas y narices poderosas, protegiendo pueblos y celebrando lo inesperado. Junto a ellas conviven crucifijos, nacimientos y figuras campesinas con miradas serenas. La policromía tradicional, aplicada con temple o aceites, resalta volúmenes y preserva superficies. En muchos talleres, las generaciones alternan: la persona mayor abre el bloque, la joven perfila detalles y quien aprende lija y encera. Así, cada rostro es un coro de manos distintas, tiempos distintos, intenciones compartidas.